De toda la interminable queja femenina en contra de su contraparte masculina, me he percatado que merodea por ahí una siempre recurrente alegación de que el macho contemporáneo tiene una dificultad innata para penetrar en el complejo y delicado mundo del cunnilingus.
Etimológicamente, y para ilustrar a los lectores más distraídos, la palabra cunnilingus deriva del latín moderno, cunnlingus, vocablo compuesto de cunnus (vulva) y linctus (lamedura). En definición, el cunnilingus es simplemente la caricia que se realice con la lengua sobre los órganos genitales femeninos.
En términos reales, el arte del cunnilingus no es ni cercanamente tan simple como su definición, por lo que, la queja femenina acerca de esta tradicional manera de amar, no tiene fundamento desde el momento en que ustedes mujeres, pasan por alto nuestro entendimiento de su fisionomía:

Esto señoritas, es lo que nosotros vemos. Ni más ni menos. Ahora, debo admitir, que universalmente la realidad configurativa de la zona sexual femenina, de acuerdo a los científicos y sus portadoras es la siguiente:
Creo que encontrare apoyo al decir que teniendo las mujeres ahí abajo tantas variables, configuraciones, combinaciones, tamaños, colores, anchuras, profundidades, tiempos, presiones, temperaturas, posiciones y además preferencias individuales específicas, ejecutar un cunnilingus decente se hace más difícil que hacer gárgaras boca abajo. Tal parece que para convertirse en un experto cunnilingüista, es necesario tomar al menos un diplomado de 15 horas teóricas más doce visitas prácticas a un burdel.
Con el deseo de no solamente ahondar en esta problemática local, si no el de también defender la torpeza del cunnilinguista promedio, su blog amigo ha realizado una investigación extensa con la ayuda de psicoterapeutas, sexologos, pedagogos, psicólogos y dos o tres websites de pornografía, y la conclusión a la que se ha llegado es que la culpa es entera y completamente de LAS MUJERES. Sí señoras y señoritas, si su cunnilinguista de turno no es lo que ustedes esperan, pues es su culpa!
Primeramente, debemos hacer notar y revelarnos contra la nomenclatura del acto mismo. Es realmente innoble e ingrata la escuela del vocablo adoptado para esta práctica, pues, sin miedo a equivocarme, oír esta palabra causa perplejidad en el practicante, y puede inclusive conducir a errores acerca de donde se debe insertar la lengua.
Mas aun, y por razones civilizacionales, el macho entiende el acto del cunnilingus como una práctica reciproca. Esto origina que mientras el cunnilinguista realiza su tarea, innatamente asume que la beneficiada está atravesando por una placer mitológico y a continuación, el entiende que tiene derecho a una misma o mayor cantidad de felación. Y si las lectoras del blog están preguntándose porque???, pues bueno, porque la felación para nosotros es un proceso simple:

No se necesita saber más. Basta con colocar en la boca y esperar a que el amante estire los dedos de los pies. Pero, en el universo femenino, como ilustré previamente, el cunnilinguista, ya sea experto o principiante, tiene que lidiar con mil variables, y muy a menudo, metido hasta el cuello entre vello púbico y sin siquiera contar con una sola instrucción, señal o sticker que indique donde diablos lamer, morder o chupar. Y tampoco es que podemos levantar la mirada mientras tratamos de complacerlas para buscar indicaciones de placer como un pezón levantado, o el movimiento de los senos (si se mueven a contra reloj es señal de placer), o si se muerden los labios, o si los ojos van volcados en blanco, o si las manos hacen esto o aquello o alguna de esas "inequivocas" demostraciones biológicas y conductuales que, Oh Sorpresa!, no todas las mujeres presentan o emiten de la misma manera.
Así que, mujeres, si quieren un cunnilinguista apto, capaz de otorgar horas y horas de placer, o quieren que su cunnilinguista actual adquiera los conocimientos de una estrella porno, háganse tatuar en la barriga un manual de instrucciones preciso, con pasos claros y diagramas completos. De lo contrario, denle ustedes mismas las instrucciones orales (literalmente) que permitan que la práctica sea realizada de la manera que ustedes prefieran.
Finalmente, un consejo: Cuide a su cunnilinguista, sea usted su feladora.
0 de lo que tu opinas!:
Publicar un comentario en la entrada